En verano es normal que los hábitos alimenticios de los niños cambien, pero no debemos permitir que eso implique una dieta menos saludable o nutritiva. Echa un vistazo a estos consejos para saber cómo debe ser la alimentación de tus hijos en verano.

La importancia de una buena alimentación en verano

La alimentación de los niños durante el verano es de suma importancia, ya que el clima cálido y las actividades al aire libre pueden afectar a su estado nutricional y su bienestar general.

Una mala alimentación en estos meses puede afectar a su peso, su salud, su energía… incluso aumenta el riesgo de padecer ciertos problemas y enfermedades como infecciones alimentarias, deshidratación, golpe de calor, etc.

Por eso, aunque los meses de vacaciones sean más relajados y os permitáis algunos caprichos, es importante que sigáis unos consejos básicos para que su dieta siga siendo saludable y preserve su crecimiento y desarrollo.

Consejos para una dieta saludable para niños en verano

1- Dale mucha agua. No debes esperar a que tenga sed para ofrecerle agua u otros líquidos saludables (como leche materna si sigue con el pecho o leche de fórmula) ya que los bebés y los niños menores de 5 años son más propensos a deshidratarse ya que su cuerpo tiene un mayor porcentaje de agua y son más activos, por lo que pierden líquidos con más rapidez. Por eso, debe beber mucha agua, sobre todo cuando estáis en la playa o sitios donde haya mucho calor, y no sustituir esta por bebidas azucaradas o refrescos. También puedes incluir otras opciones saludables como agua de coco, jugos naturales sin azúcar agregada y batidos de frutas.

2- Aumenta el consumo de frutas y verduras. Las frutas y verduras son parte esencial de la dieta de un niño, sobre todo en verano. Ambas hidratan al niño y le aportan vitaminas y minerales esenciales. Apuesta por las frutas y verduras de temporada como el melón, la sandía, el melocotón, el albaricoque, etc.

3- Cambia la forma de cocinar. Los guisos y platos de cuchara no son convenientes en verano ya que aumentan la temperatura del cuerpo. En verano es mejor preparar ensaladas, pollo y pescado a la plancha, cremas frías como el gazpacho, etc. Alimentos saludables, pero frescos y ligeros.

4- Evita los ultraprocesados, la comida basura y los fritos. Es normal que en verano nos demos más caprichos y comamos más veces fuera de casa alimentos  como hamburguesas o pizzas, pero no debe ser la tónica habitual.

5- Evita cenas copiosas antes de dormir ya que pueden dificultar el sueño, sobre todo en las noches de más calor. Las cenas deben realizarse al menos 2 horas antes de irse a la cama y deben ser más ligeras que la comida del mediodía.

6- Procura respetar los horarios de sus comidas. Aunque no hay que ser tan estrictos como durante el curso y se puede desayunar, comer o cenar un poco más tarde de lo habitual, debes intentar que esos nuevos horarios se mantengan y realice todos los días sus comidas a la misma hora, evitando los picoteos y comidas entre horas.

7- No obligues al niño a comer. Es normal que en verano, a causa del calor, los niños tengan menos hambre, así que no le obligues a comer si no quiere. Normalmente esta pérdida de apetito es temporal. Ofrécele alimentos ligeros y fresquitos.

8- Respeta las digestiones. No es necesario esperar dos horas después de comer para darse un baño en la playa o la piscina, pero sí es conveniente reposar la comida y, si el niño va a bañarse, hacerlo gradualmente para evitar los cambios bruscos de temperatura y el síndrome de hidrocución o corte de digestión.

9- Helados sí, pero con moderación. Los helados son el postre preferido en verano, pero no deben ser lo habitual ya que tienen muchos azúcares y grasas saturadas. Procura hacer helados caseros con frutas y ofrecerle otros postres como brochetas de frutas, macedonia, etc.

10- Comed en familia. El verano es un buen momento para aprovechar y comer en familia. Así podéis pasar un rato todos juntos contándoos vuestras historias e instaurar buenos hábitos alimenticios en los niños.

11- Dale refrigerios saludables. Algunos niños pueden sentir más hambre debido a su mayor actividad física. Ten a mano refrigerios saludables como palitos de zanahoria, pepino, rodajas de manzana o yogur bajo en grasa. Evita los refrigerios procesados y cargados de azúcar.

12- Prepara comidas en casa. Cocinar en casa te permite tener un mayor control sobre los ingredientes y las porciones de las comidas. Intenta involucrar a tus hijos en la preparación de las comidas para que se sientan más motivados a probar nuevos alimentos saludables.

13- Incluye proteínas magras. Asegúrate de incluir fuentes de proteínas magras en las comidas de tus hijos, como pollo, pescado, huevos, legumbres y tofu. Las proteínas son fundamentales para el crecimiento y desarrollo adecuados.

Fuente:

Asociación Española de Pediatría