Los recién nacidos duermen una media de 18 horas diarias, y es por la noche cuando están más activos. Sin embargo, debemos intentar, poco a poco, que se adapten al horario habitual, por lo que es recomendable que, progresivamente, lo mantengamos más tiempo despierto durante el día para espaciar las horas de sueño a la noche.

Sin embargo, antes de que adquieran la rutina, es posible que conseguir que se duerman sea todo un reto. Por ello, es importante que, cuando se acerque la hora del sueño, estén lo más relajados posibles. De esta forma, el final del día no será tan difícil.

Hoy, para facilitaros esta labor, aparentemente sencilla, os ofrecemos diversos consejos que podéis tener en cuenta. Con ellos, crearéis un ambiente perfecto para que el bebé reciba con los brazos abiertos a Morfeo.

El baño

Una de las mejores oportunidades para que nuestro bebé se relaje es el baño. Si cada día lo hacemos a la misma hora, nuestro bebé asociará esta acción a la hora de dormir y aprenderá a relajarse.  Si queréis saber cómo llevar a cabo el baño, podéis leer los siguientes consejos.

En este baño, es importante que nosotros también estemos relajados. Si nos mostramos cansados, estresados o nerviosos, nuestro bebé percibirá esta actitud y, en lugar de relajarse, lograremos el efecto contrario.

La música

La música tiene efectos en nuestro cuerpo, tantos que sería imposible nombrarlos todos. Una de sus propiedades es su capacidad tranquilizadora, lo que la convierte en nuestra aliada nocturna. Si lo nuestro es cantar, podemos entonar una nana para que nuestro bebé se calme. Pero también podemos poner música relajante de fondo. ¡Veréis que al peque le encanta esta técnica!

Los masajes

Los masajes, además de relajar, tienen propiedades beneficiosas para los sistemas gastrointestinales, circulatorios y respiratorios. Por ello, es importante que aprendamos a hacerlos de forma correcta.

Lo ideal es empezar por la cabeza, acariciando su cara. A continuación, abrimos sus brazos y estiramos sus deditos y bajamos hacia las piernas. Con el fin de eliminar tensiones, podemos pasar los pulgares por la espalda y terminar con besitos por todo su cuerpo.

La luz

El ambiente que creemos en la habitación es esencial para que el bebé consiga dormir. Durante el día, mientras el bebé esté activo, la casa debe estar muy iluminada. Al llegar la noche, la iluminación debe ser más suave, incluso inexistente, para que el bebé relacione la ausencia de luz con la hora de dormir.

¡Nota! Si el peque tiene miedo a la oscuridad, algo más que normal, podemos colocar una luz de baja intensidad para que se calme.

La cena

Es importante que nuestro bebé cene una hora antes de dormir. De lo contrario, su estómago estará demasiado lleno como para que pueda relajarse. Como adultos, ¡esto lo tenemos que saber por experiencia propia!

Si ya ha comenzado con la alimentación complementaria, por la noche pueden tomar huevo, leche, pescado, carne o cereales integrales. Estos tienen altos niveles de triptófano, un aminoácido que favorece el sueño, por lo que son buenos para que se relajen.

El contacto visual

A la hora de acostar al bebé, es recomendable que evitemos el contacto visual. Si lo miramos fijamente, reconocerá nuestra cara y, con ello, se estimulará para pasar tiempo con sus papis.  Por ello, no debemos acostarlos directamente en la cuna, sino que antes debemos adormecerlos. ¡Podemos seguir los consejos ya mencionados!

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