Cuando nacemos, no todos tenemos las mismas características. El peso y altura de un bebé están determinados por sus genes, pero también por diversas circunstancias (alimentación, ejercicio físico, salud…). Las condiciones que se den durante el embarazo pueden afectar al crecimiento.

Sin embargo, existe una media que nos puede indicar si nuestro bebé está dentro de los parámetros normales. Cuando un niño nace, la media es de 49,9 centímetros, mientras que la de las niñas es 49,1 centímetros. A estas comparativas se les denomina “tablas de crecimiento” o “tablas de percentiles”. Lo que hacen éstas es comparar el desarrollo un bebé con el de los demás, lo que permite determinar si está dentro de la media. ¡Analicemos de forma más detallada el crecimiento de un bebé!

El percentil de crecimiento

En el caso de los niños, el percentil 1 serían 45,5 centímetros y el percentil 99 serían 54,3 centímetros. Esto quiere decir que, si nuestro bebé mide 45,5 centímetros al nacer, comparte altura con la mayor parte de los niños. Sin embargo, si está en el percentil 99, será más alto que el 99% de los niños. En el caso de las niñas, el percentil 1 se correspondería con los 44,8 centímetros, mientras que el 99 lo haría con 53,5 centímetros.

¡Nota! Puedes calcular el percentil de tu bebé según lo establecido por la OMS en este enlace:
www.percentilesinfantiles.es

El crecimiento de los bebés

Durante su primer año, los bebés crecen una media de 24 centímetros y triplican el peso que tenían al nacer. Se puede afirmar, por lo tanto, que, en 365 días, nuestro bebé crece la mitad de lo que medía al nacer. Así, un niño que medía 50 centímetros al nacer, al llegar el año debería medir, aproximadamente, 74 centímetros. A esta etapa de crecimiento se le denomina “crecimiento acelerado”, y no volverá a darse a lo largo de su vida.

Para tener una guía, un bebé crece dos centímetros al mes, aproximadamente. No obstante, este crecimiento no es continuo. Durante los primeros meses, es más pronunciado, pero pierde la aceleración a medida que va cumpliendo meses. Algunos de los síntomas principales de que está creciendo son los siguientes: aumenta su apetito, más de lo habitual, así como su sueño. También es indicativo el humor del bebé; suele estar malhumorado.

¡Consejo! Hay que llevar un control periódico del peso y altura del bebé, pero debe ser el pediatra quien nos indique si evoluciona correctamente. ¡No tenemos que obsesionarnos!

La alimentación

La alimentación influye de forma directa en el crecimiento del bebé. Por este motivo, es importante que, desde su nacimiento, establezcamos buenas pautas, normalmente indicadas por el pediatra. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses.

A partir del séptimo mes, con la alimentación complementaria, debemos introducir nuevos alimentos, como la fruta o las verduras, pero sin renunciar a la lactancia materna. Ésta debemos mantenerla tanto como sea posible, pues es rica en calcio, mineral que juega un papel fundamental en el desarrollo de los peques.

Revisiones del pediatra

Como hemos comentado, no tenemos que obsesionarnos con el crecimiento de nuestro bebé. Sí es importante, sin embargo, que acudamos al pediatra para que éste revise que se desarrolla dentro de los valores adecuados.

Aunque puede variar, las citas durante el primer año son las siguientes: a los 7 días, a los 15 días, al mes, a los dos meses, a los cuatro, a los seis y a los diez meses. La siguiente revisión será cuando el bebé tenga un año y tres meses. En cada una, los médicos se encargarán de medir y pesar al bebé para registrar sus datos en la tabla de percentiles. Así, podrán comprobar que el peque crece según lo establecido.

El sueño

Es importante que nuestro bebé esté activo para evitar problemas de peso, pero también que descanse bien. La falta de sueño está relacionada con la obesidad, pues la falta de energía conduce a un mayor consumo de alimentos. Según la Fundación Española de Nutrición, el 7% de los niños de 3 a 5 años son obesos.

Por este motivo, es recomendable que establezcamos una rutina diaria para el sueño. Si nuestro bebé duerme el número de horas necesarias, lo ayudaremos a crecer. ¡Durante el sueño, se aumenta la producción de la hormona del crecimiento!

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