Cuando hay un bebé en casa, debemos extremar la precaución. Los peques son impredecibles, por lo que nunca sabemos qué puede ocurrir con ellos. También debemos ser conscientes de que, ante posible accidentes, su organismo y habilidades no están igual de desarrollados que los de un adulto.

Por estos motivos, es imprescindible que los adultos tengamos especial cuidado, no sólo en casa, sino en cualquier sitio. Cualquier descuido por nuestra parte puede suponer un verdadero problema si no ponemos solución a tiempo. En cualquier caso, es mejor prevenir que curar.

Hoy os enseñamos cuáles son los principales accidentes que puede sufrir un bebé o un niño y qué podemos hacer para evitar que estos ocurran. ¡Tomad nota! Es un asunto de vital importancia.

Ahogamiento

Bajo ningún concepto debemos dejar al peque solo cuando lo estamos bañando. Tampoco debemos dejar que beba agua sin nuestra presencia. Sus habilidades no están tan desarrolladas, por lo que pocos centímetros de agua bastan para que se pueda ahogar.

Si vamos a la playa o a la piscina, también debemos tener muchísimo cuidado. En el agua, el bebé siempre debe estar en nuestros brazos y debemos comprobar que no entra agua de forma continua en su boquita.

Quemaduras

La piel de los bebés es muy delicada, por lo que, a la hora de bañarlos, la temperatura del agua debe estar entre los 35-37ºC. Asimismo, debemos asegurarnos de que nunca se acerquen a objetos peligrosos como pueden ser las estufas, hornos o planchas.

También es importante que vigilemos su exposición al sol. Ésta no debe ser excesiva, y siempre deben ir protegidos con crema solar y un gorrito/gorra y gafas de sol.

¡Ojo! En cuestiones de quemaduras, la cocina es el espacio más peligroso para un bebé. En ella podemos encontrar todo tipo de utensilios calientes, por lo que debemos ser muy cuidadosos.

Intoxicación

Todos los productos como el alcohol o los medicamentos deben estar en un lugar seguro, lejos del alcance de los peques. Ya hemos comentado que tienden a llevarse todo a la boca y, en este caso, no va a ser menos. Podemos meterlos en un armario cerrado y a una altura a la que ellos no puedan llegar.

En cuanto a los productos como los cosméticos o los de limpieza, es importante que tengan siempre tapón de seguridad para que no puedan abrirlos. Además, es recomendable que los conservemos en su envase original, no en otras botellas que puedan confundir con bebidas apetecibles.

Golpes y caídas

Todos hemos sido niños y todos nos hemos llenado de cicatrices por estar jugando y darnos un golpe o caernos. Sin embargo, es importante que, en la medida de lo posible, evitemos caídas o golpes que puedan suponer un problema grave.

Si en casa tenemos balcones y terrazas, debemos evitar que los peques jueguen en ellos. Son sitios peligrosos y deben estar lo más alejados posibles. Aun así, es importante que pongamos barandillas por lo que pudiera ocurrir.

Si nuestro bebé duerme en cuna, es recomendable que no haya mucha separación entre los barrotes y que estos sean altos. De lo contrario, podría caerse o meter la cabeza y quedarse encajado. No es aconsejable que haya peluches con los que puedan asfixiarse o que usen a modo de escalón para salir de la cuna.

Asfixia

Como comentábamos, los niños son muy impredecibles. Y, entre sus aficiones favoritas, se encuentra la de llevarse a la boca todo lo que puedan. Por este motivo, es importante que aprendan a no hacerlo o, al menos, que evitemos que se lleven objetos pequeños o con piezas. Cualquier imprevisto puede hacer que se lo traguen y se atraganten.

Asimismo, es imprescindible que no jueguen con bolsas de plástico, ya que se pueden asfixiar sin que nos demos cuenta. ¡No son un juguete y debemos ser conscientes!

Leave a Replylascia un commento