Tener un hijo ya es un cúmulo de responsabilidades y decisiones que pueden estresarnos y, en verano, aún más. Los cambios de temperatura, el calor, la deshidratación y el tiempo libre pueden hacer que nuestra experiencia como padres se complique, y más siendo primerizos.

En otros artículos ya hemos hablado sobre los consejos para mantener a tu bebé a salvo del sol y el calor sin que se pierda el verano. Ahora, te traemos unas cuantas actividades para hacer en esta época y matar el tiempo, además de disfrutarlo en familia.

Ir a la playa

Aunque no es aconsejable acudir a la playa hasta que cumpla los seis meses, es un gran plan familiar. Elige playas con banderas azules y recuerda llevar el equipamiento para evitar el sol directo: sombrillas, gorras, protección solar…

También podemos aprovechar para jugar con él en la arena, hacer castillos, usar el rastrillo y la pala o con una pelota. ¡E incluso montarnos un trineo improvisado arrastrando la toalla por la arena con él encima!

¡Tiempo de helados!

Comer un helado es un plan que a todos, sin excepción, nos gusta hacer en verano o, incluso, todo el año. No obstante, no se recomienda antes de los 10 meses. En cualquier caso, es importante que siempre sea en pequeñas dosis y comprobando que no posee algún posible alérgeno. Incluso puedes aprovechar para hacer helado casero.

Hacer planes al aire libre

Aprovecha el buen tiempo y saca a tus hijos fuera de casa. Hacer deporte, mirar la puesta de sol o, simplemente, ir a pasear son muy buenos planes de verano. La mayor ventaja de esto es que cuantos más planes hagas al aire libre, menos estará tu familia frente a pantallas; sólo hay que ver como los niños de pocos años ya manejan muchos dispositivos electrónicos. Además, de esta forma, nuestros peques interactuarán con su entorno y, así, desarrollarán sus capacidades.

Ir a la piscina

Busca una piscina municipal o monta tu propia piscina en casa para tu bebé. Te lo agradecerá con creces. A la hora de meterlo, debemos asegurarnos de que el agua esté templada, no muy fría, y siempre debemos introducirlo lentamente: las manos, los pies y la nuca.

Si lo remojamos poco a poco, podemos crear un ritual de relajación muy refrescante que acompaña a nuestros consejos para evitar que el bebé se deshidrate o le dé un golpe de calor. Además, así irá perdiendo el miedo y disfrutará cada vez más.

Masaje

Como la protección solar es tan necesaria y obligatoria, puedes aprovechar para darle masajes con la crema solar o crema hidratante a tu bebé. No solo estás protegiéndolo del Sol, sino que estarás estimulando su piel. Los masajes, acompañados de los baños lentos, harán que tu bebé esté mucho más relajado y soporte el calor del verano fácilmente.

Ir a la granja

Los niños aprecian mucho la naturaleza. Su inocencia y su facilidad para expresar sus sentimientos hacen de la granja un lugar perfecto para hacer un plan.

Aprovechad y haced una visita familiar a la granja escuela; no sólo disfrutaréis de un día al aire libre, sino que os encantará ver cómo vuestro bebé se divierte y conecta con el medio ambiente sin quitarse la sonrisa de su cara.

Descubrir tu ciudad

El verano es una gran época para recorrerte la ciudad de punta a punta y descubrir muchos lugares que te pueden interesar, que son preciosos o que se conviertan en tu lugar favorito. Puedes dar largos paseos con tu bebé.

También ir al mercado es una buena opción, ya que es la temporada de muchas frutas no presentes el resto del año. Aprovéchalo para descubrirle nuevos sabores o ponerles frutas limpias en las manos para que descubran lo que quieran: toquetearlas, olerlas, morderlas…

Otros juegos

También están los juegos habituales que hacen que tu bebé se ría a carcajadas. Perseguirle mientras se ríe o amarrar cuerdas a ciertos objetos para que los mueva les encanta. Otra idea bastante interesante es poner botellas o garrafas de plástico para que arrase con ellas. ¡Ya sabemos cómo les gusta dar patadas a todo!

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