Durante el embarazo, experimentarás un aumento de las hormonas existentes y la llegada de nuevas, lo que te provocará cambios que puede que no seas capaz de explicar. Para entender lo que está pasando en tu cuerpo, aquí tienes una lista de algunas de estas importantes hormonas.

Gonadotropina coriónica humana (hCG por sus siglas en inglés)

La hormona gonadotropina coriónica humana comienza a segregarse en cuanto el embrión se implanta en el útero. Primero la segrega el trofoblasto (la capa externa del blastocisto, el embrión de 6 días de desarrollo) y, más adelante, será la placenta la encargada de ello.

La hCG realiza una gran variedad de cosas para ayudar a tu cuerpo durante el embarazo. Le dice a tu cuerpo:

  • Hay una vida creciendo en tu útero
  • Debes construir un hogar temporal
  • Debes impedir que los ovarios sigan ovulando cada mes

De esta forma, esta hormona ayuda a impedir un aborto espontáneo al decirle al sistema inmunitario que el embrión no es un intruso peligroso.

Los niveles de hCG alcanzarán su pico de dos a tres meses después de la ovulación y después se estabilizarán durante el resto del embarazo. ¡Durante las diez primeras semanas, los niveles de hCG se duplicarán cada dos días! Esta es la razón por la cual los síntomas del embarazo en el primer trimestre (3 meses) son más fuertes e intensos, especialmente las náuseas.

Los niveles altos de hCG se detectan en la orina. Por eso, las pruebas de embarazo que compras en la farmacia buscan esta hormona para confirmar el embarazo.

Estos son los niveles normales de hCG en la gestación:

3 semanas: 5-50 mIU/ml

4 semanas: 5 – 426 mIU/ml

5 semanas: 18 – 7.340 mIU/ml

6 semanas: 1.080 – 56.500 mIU/ml

7-8 semanas: 7.650 – 229.000 mIU/ml

9-12 semanas: 25.700 – 288.000 mIU/ml

13- 16 semanas: 13.300 – 254.000 mIU/ml

17-24 semanas: 4.060 – 165.400 mIU/ml

25-40 semanas: 3.640 – 117.000 mIU/ml

Progesterona

La progesterona es una hormona femenina que se crea durante el ciclo menstrual, en la fase lútea, la etapa en la que el óvulo es expulsado. Esta hormona es liberada para preparar el endometrio por si hubiera fecundación. Cuando esta se produce, el cuerpo lúteo sigue produciendo progesterona hasta aproximadamente la semana 10, cuando toma el control la nueva placenta. Los niveles de progesterona son más altos durante el primer trimestre del embarazo y después se estabilizan durante el resto del embarazo. La progesterona realiza diversos trabajos importantes:

  • Mantiene relajado el músculo del útero
  • Contribuye a evitar el aborto espontáneo
  • Ayuda a tu sistema inmunólogico a aceptar el ADN extraño (el de tu bebé)
  • Aumenta las secreciones del cuello uterino
  • Desarrolla tus pechos para que puedan generar leche

Por eso, a mujeres con antecedentes de aborto, síntomas de interrupción (sangrado, dolores fuertes…) o niveles bajos de progesterona se les administra esta hormona durante el embarazo. También se receta para prevenir partos prematuros o si la mujer posee un cuello uterino más corto.

Notarás que tus pechos se vuelven más grandes, delicados y a veces te picarán (por el estiramiento de la piel). Además, las venas serán más apreciables. Para cuidarlos, usa un sujetador sin aros que los sostenga bien y una crema hidratante para facilitar el estiramiento de la piel.

Estrógeno

El estrógeno, similar a la progesterona, también lo segrega el cuerpo lúteo hasta que la placenta toma el control. Ayuda al útero a crecer, le permite reaccionar ante la oxitocina más adelante (la oxitocina está presente durante el embarazo, pero está principalmente conectada con la estimulación de las contracciones del parto al final del tercer trimestre) y desencadena el desarrollo de los órganos de tu bebé. . Los estrógenos también son causantes de que las paredes de la vagina y los músculos abdominales se ablanden para facilitar el paso del niño cuando llega el momento del parto. El estrógeno aumenta el tamaño también de tus conductos lácteos para favorecer la producción de leche. Durante el primer trimestre, tendrás los niveles de estrógeno altos y, después, se estabilizarán durante el resto del embarazo. Los cambios en las papilas gustativas ocurren probablemente por el aumento del estrógeno en tu cuerpo.

Relaxina

La relaxina es la hormona que elastiza los ligamentos de tus huesos pélvicos. Esta hormona aumenta diez veces mientras estás embarazada. Es muy importante porque prepara a tu cuerpo para que el bebé pueda pasar por el canal de parto.

Uno de sus efectos es que ralentiza la nueva producción de colágeno del organismo. Así, los ligamentos del cuerpo se vuelven algo menos sólidos, y, por tanto, más elásticos, algo fundamental para facilitar la salida del bebé en el parto.

La parte mala es que la mayor laxitud de los ligamentos hace que las articulaciones estén menos protegidas, por lo que se puede traducir en una mayor prevalencia de contracturas, especialmente en la zona lumbar, pélvica y de las rodillas. También dolor en la zona de la pelvis. Los efectos de la relaxina provocan que la sínfisis púbica (el hueso del pubis, que en realidad es una articulación) se relaje. Así, las dos mitades que forman la pelvis (unidas por la sínfisis púbica) se pueden ensanchar para dejar espacio para el bebé y facilitar el parto. Esta separación, unida a la presión que el bebé va ejerciendo sobre la zona a medida que el embarazo avanza, es lo que provoca ese dolor característico en la zona del pubis o de las ingles.

También ayuda a mantener tu presión sanguínea al relajar tus arterias para que puedan manejar un incremento del volumen sanguíneo.