El juego boca abajo no es otra cosa que tumbar a tu bebé boca abajo un ratito cada día. La cantidad de tiempo depende de la edad y el nivel de desarrollo de tu bebé, pero puedes empezar en cuanto tenga unas semanas.

Con el juego boca abajo, tu bebé fortalecerá los músculos del cuello, los hombros y la espalda, fomentará sus habilidades motoras y podrá disfrutar de un entorno diferente. Con el paso del tiempo, conforme crezca, podrá alcanzar objetos y levantar la vista un poco más, lo que le dará una gran satisfacción. Al principio, no te va a ser fácil ver a tu pequeñín luchando por mantenerse y a él no va a gustarle tampoco, pero es un ejercicio vital para su desarrollo porque le ayuda a prepararse para darse la vuelta y gatear.

¿Cómo empezar?

Puedes empezar con periodos de dos o tres minutos al día. Si tu bebé es recién nacido, puedes tumbarte boca arriba y colocarte a tu bebé tumbado boca abajo en el pecho, ya que al verte la cara a lo mejor se anima a levantar la cabecita. ¡Pero ten cuidado no vayas a sucumbir a Morfeo y dar una cabezada! Conforme crezca, podrás aumentar este periodo a 20 minutos al día. Entre los tres y los cuatro meses, tu bebé debería poder levantar la cabeza del suelo e incluso apoyarse en los codos y antebrazos. Un mes después, debería poder empujarse con las manitas. No te agobies si se cae hacia un lado o se da la vuelta, es totalmente normal, pero es muy importante que nunca le dejes solo cuando esté boca abajo. Entre los cinco y seis meses, aprenderá a moverse arrastrando su tripita, a girar sobre sí mismo, a estirarse y a alcanzar lo que tenga a los lados y delante. Tu bebé aprenderá a mover su cuerpo, mejorará su coordinación y adquirirá la confianza necesaria para probar cosas nuevas conforme crece. Aproximadamente a los nueve meses, puede que empiece a gatear, ¡pero no te preocupes si no lo hace! Algunos bebés se saltan la fase del gateo y empiezan a andar directamente.

Preparar el espacio

Lo mejor es convertir el juego boca abajo en parte de su rutina diaria de juego. A la hora de jugar, el suelo es el espacio más seguro, así que hazte con una esterilla o una manta y unos cuantos juguetes aptos para su edad. ¡Un espejo irrompible es una opción estupenda! Le encantará mirar su propio reflejo y puedes colocarlo en distintas posiciones para animarle a moverse. Deja algunos juguetes fuera de su alcance para que se estire y se arrastre. Al principio puede que tengas que motivarlo mucho, así que échate al suelo, juega con él y disfrutad de ese ratito juntos.

El juego boca abajo puede ser agotador, así que si se queda dormido colócalo con cuidado boca arriba y déjalo descansar. (Nunca lo dejes durmiendo boca abajo).

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