Los peques, por normal general, temen acudir al dentista. La incertidumbre ante lo desconocido, unido a una situación “peligrosa” para ellos, provoca una sensación de miedo que, en ocasiones, supone un auténtico problema. Por ello, es importante que preparemos a nuestros hijos ante su primer encuentro con el especialista.

Hoy, os contamos todo lo que necesitáis saber sobre la primera visita al dentista. De esta forma, sabremos de antemano cuándo y cómo debemos preparar a nuestros hijos. ¡Tomad nota!

¿Cuándo debemos ir al dentista por primera vez?

Tradicionalmente se ha recomendado que los niños vayan al dentista cuando tienen la dentadura de leche completa. Sus primeros 20 dientes de leche salen alrededor de los tres años, aproximadamente. Sin embargo, la presencia de caries o infecciones en niños más pequeños ha hecho que esta recomendación cambie. Lo ideal es que la primera cita sea durante el primer año de vida. Así, también podremos evitar alteraciones de los maxilares debido a malos hábitos de higiene.

Para esta primera visita, es recomendable que acudamos a un odontopediatra, es decir, un odontólogo especializado en niños. Éste estará acostumbrado a tratar con peques, por lo que sabrá cómo actuar para que la visita no sea un verdadero problema.

¿Qué se hace en esta primera visita?

En nuestro primer encuentro con el dentista, no se realizará ninguna intervención quirúrgica al peque. Será, sobre todo, una toma de contacto para que se cree un vínculo de confianza entre el niño y el odontólogo. Tras revisar su historial dental y médico, el dentista realizará un análisis para detectar la presencia de caries como consecuencia del uso prolongado del biberón o de dejar que el bebé se duerma con el mismo. Asimismo, comprobará los maxilares para determinar si se han producido alteraciones, como la mordida cruzada, que puede ser causada por el uso prolongado de chupetes, y más aquellos que interfieren en el desarrollo bucodental de nuestros peques.

Con el diagnóstico, el dentista nos propondrá determinadas recomendaciones para que la higiene bucodental del peque sea óptima. Es importante que, desde pequeño, nuestro hijo adquiera buenos hábitos de limpieza.

¿Cómo preparamos a nuestro hijo?

Es de vital importancia que los papis no infundamos miedo al dentista; todo lo contrario. Para que el primer encuentro sea un éxito, debemos transmitirles a nuestros hijos seguridad y, sobre todo, tranquilidad. Si nuestro peque teme al dentista antes de conocerlo, la relación entre ambos no empezará con buen pie.

Para ello, es recomendable que, antes de acudir a la cita, preparemos al niño. A continuación, os ofrecemos algunos consejos que podemos seguir para que nuestro hijo pierda el miedo:

  • Para familiarizar al niño, podemos hablarle sobre el papel del dentista: quién es, qué hace, por qué es bueno que vayamos a visitarlo, etc. Una buena idea es jugar “a los dentistas”, utilizando siempre frases positivas. De esta forma, el primer encuentro no será extraño del todo.
  • No debemos darle mucha importancia a la visita. Si insistimos demasiado en la idea, el niño puede ponerse demasiado nervioso, con lo que irá con una actitud predispuesta.
  • Si nuestro peque se muestra con miedo y adopta una actitud irritante, no debemos enfadarnos con él. Con ello, conseguiremos el efecto contrario al deseado.
  • A la hora de pedir cita, es recomendable que escojamos las primeras horas del día. Así, nos aseguraremos de que están descansados y con energía, por lo que no se mostrarán tan intranquilos.
  • También es importante que el lugar que escojamos esté preparado para niños. Si tiene una sala de espera con juguetes, el peque se entretendrá y no le dará tanta importancia al motivo de la visita.

¿Y después de la primera visita al dentista?

Tras la primera visita, es muy importante que sigamos las indicaciones del odontopediatra. Si el niño no tiene dientes o sólo le han salido los primeros, podemos lavar sus encías después de cada toma con ayuda de un cepillo dental de dedo. El de Dr. Brown’s está fabricado con silicona médica, es muy suave y dispone de doble cara para limpiar y masajear las zonas más sensibles de la boca del bebé.

Por otro lado, si nuestro hijo ya está preparado para lavarse los dientes él solito, puede utilizar un cepillo de dientes. Los cepillos de Dr. Brown’s son extrasuaves y seguros para los primeros dientes del bebé. Su mango es de fácil agarre, por lo que está perfectamente preparado para las manitas de los niños. Con él, nos aseguraremos de que nuestro hijo adquiere hábitos de higiene desde muy pequeño.

¡Nota! Es recomendable que acudamos al dentista, como mínimo, una vez al año, pero también podemos hacerlo cada seis meses.

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