
Un bebé que padece cólicos puede producirte desasosiego e inseguridad. Puede mostrarse molesto o irritable o incluso llorar durante largos periodos de tiempo, pero, por lo demás, parecerá sano.
Se trata de un problema habitual entre los recién nacidos, aunque sabemos que esto no os sirve de consuelo ni a ti ni a tu bebé. Siempre es motivo de sufrimiento para ti, como padre o madre, oír el llanto de tu bebé, pero recuerda que no estás solo.
Este periodo terminará acabando y tu bebé debería estar más cómodo cuando ronde los cuatro meses, aunque a veces puede extenderse hasta los seis.
A continuación, te contamos diversas maneras para consolar a tu bebé mientras tanto, pero tampoco te olvides de ti. Trata de descansar debidamente mientras tu bebé duerme o sal a dar paseos cortos con él. Puede ser un buen cambio de aires para ambos.
Los cólicos pueden aparecer cuando tu bebé apenas tenga un par de semanas y ocurren por igual en niños y niñas o si lo alimentas con el pecho o con el biberón. Aunque los cólicos son más frecuentes en bebés alimentados con biberón. Normalmente, llorará como desconsolado, tensará los puños, se pondrá rojo, doblará las piernas para juntarlas con la tripita o arqueará la espalda. Puede que su tripita suene o que esté dura e hinchada con exceso de gases tras comer y te dará la sensación de que es imposible calmarlo.

No se sabe el motivo exacto de los cólicos, pero podría haber diferentes razones:
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18 Gallagher Dr, Hamilton,
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