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¿Se puede prevenir el eccema?

Si hay antecedentes de eccema en tu familia o tu bebé ya tiene algunas zonas de piel seca y con picor, es completamente natural que te preguntes cómo prevenir el eccema y evitar que tu pequeño sufra molestias.

La respuesta sincera es que no siempre se puede prevenir el eccema. Es una afección cutánea frecuente que suele estar relacionada con los genes que hereda tu bebé, así que, si aparece, no será por algo que hayas hecho o dejado de hacer.

Lo que sí puedes hacer es cuidar la piel de tu bebé con suavidad. Y, si desarrolla eccema, hay muchas medidas que pueden ayudar a reducir la frecuencia de los brotes y las molestias que causan. Nuestra guía sobre los síntomas y las causas del eccema en bebés explica cómo se desarrolla.

Cómo reducir el riesgo de eccema en recién nacidos

Los bebés tienen más probabilidades de desarrollar eccema si uno de sus progenitores o alguno de sus hermanos tiene eccema, asma o fiebre del heno. Gran parte de la investigación sobre cómo prevenir el eccema en recién nacidos se ha centrado en la hidratación diaria. Por ahora, las pruebas indican que hidratar la piel sana desde el nacimiento probablemente no previene el eccema, ni siquiera en bebés con antecedentes familiares, y podría aumentar ligeramente el riesgo de infecciones cutáneas.

Por el momento, lo mejor es optar por cuidados sencillos y suaves. Baña a tu recién nacido con agua templada y utiliza únicamente agua durante el primer mes; evita los jabones y los productos perfumados. Mantén tu hogar libre de humo de tabaco, que es perjudicial para el desarrollo de los pulmones del bebé. Si la piel de tu bebé empieza a verse seca, áspera o enrojecida, consulta a un profesional sanitario o farmacéutico.

¿La lactancia materna previene el eccema?

Se recomienda la lactancia materna, ya que ofrece numerosos beneficios tanto para los bebés como para las madres. Sin embargo, en lo que respecta específicamente al eccema, los resultados de la investigación no son concluyentes. Algunos estudios han relacionado la lactancia materna exclusiva durante los primeros 3 o 4 meses con un menor riesgo de eccema en la primera infancia, mientras que otros no han encontrado un efecto protector claro.

Esto significa que la lactancia materna no garantiza la prevención del eccema y que, si tu bebé lo desarrolla, no quiere decir que hayas hecho nada mal. Puedes encontrar más información y apoyo en nuestra guía sobre lactancia materna.

Cómo prevenir los brotes de eccema

Si tu bebé ya tiene eccema, una rutina de cuidados suave y constante puede ayudar a mantener su piel confortable. Para prevenir los brotes, lo más importante es mantener la piel hidratada y evitar aquello que la irrite. Los emolientes ayudan a retener la humedad en la piel y pueden contribuir a prevenir las zonas inflamadas. Intenta aplicarlos al menos dos veces al día, incluso cuando la piel de tu bebé parezca haber mejorado.

Algunos cambios cotidianos también pueden ayudar:

Lava a tu bebé con un emoliente en lugar de jabón y utiliza agua templada, no caliente, para el baño.

Elige productos sin perfume y viste a tu bebé con ropa suave de algodón y utiliza sábanas de algodón, en lugar de lana u otros tejidos ásperos.

Procura que tu bebé esté a una temperatura agradable, ya que el exceso de calor y la sudoración pueden empeorar el picor.

Observa qué parece desencadenar los brotes —por ejemplo, un detergente nuevo para la ropa— e intenta evitar los factores que provocan irritación de forma recurrente.

Si crees que algún alimento puede estar influyendo, consulta a un profesional sanitario antes de eliminarlo de la dieta de tu bebé. Nuestra guía sobre el eccema y las alergias en lactantes explica cómo pueden estar relacionados.

Cómo evitar que un brote de eccema empeore

Cuando aparece un brote, es natural preguntarse cómo evitar que el eccema se extienda. El eccema no es contagioso, por lo que no se transmite de una persona a otra. Sin embargo, rascarse puede aumentar la inflamación de la piel con picor y facilitar la entrada de bacterias. El objetivo es calmar el brote cuanto antes, antes de que empeore.

Mantener las uñas de tu bebé cortas y probar a ponerle manoplas antiarañazos puede ayudar a proteger su piel. Empieza a aplicar las cremas o el tratamiento que haya recetado un profesional sanitario en cuanto aparezca un brote, sigue utilizando el emoliente y evita que la piel entre en contacto con jabones, productos perfumados y otros irritantes. En nuestra guía sobre cómo tratar el eccema de tu bebé encontrarás más información para aliviar el picor y controlar los síntomas

Cómo evitar que el eccema vuelva a aparecer

Cuando por fin la piel de tu bebé vuelve a estar bien, es tentador tomarse un merecido descanso de la rutina. Sin embargo, la piel propensa al eccema puede seguir perdiendo humedad con facilidad, por lo que mantener la hidratación diaria es una de las formas más sencillas de ayudar a reducir las probabilidades de que el eccema reaparezca.

En muchos niños, el eccema mejora a medida que crecen. Hasta entonces, mantener una rutina constante y prestar atención a los factores que parecen desencadenar los brotes puede ayudar a que la piel de tu bebé esté lo más confortable posible.

Preguntas frecuentes

¿Puede reaparecer el eccema después de haber desaparecido por completo?

Sí. El eccema suele aparecer y desaparecer, y puede volver a brotar después de un largo periodo sin síntomas. Por eso, muchos padres mantienen una sencilla rutina de hidratación incluso cuando la piel de su bebé parece estar bien.

¿Cuál es la mejor edad para empezar a cuidar la piel y prevenir el eccema?

No se ha demostrado que hidratar la piel sana prevenga el eccema a ninguna edad. Un cuidado suave, utilizando únicamente agua templada durante el primer mes, es adecuado para todos los recién nacidos. Si tu bebé desarrolla sequedad cutánea o eccema, un profesional sanitario puede aconsejarte sobre el uso de emolientes.

¿Cambiar de detergente puede ayudar a prevenir los brotes de eccema?

Puede ayudar si un detergente concreto parece irritar la piel de tu bebé, ya que los detergentes para la ropa son un desencadenante frecuente. Una buena opción para empezar es elegir un detergente sin perfume. Sin embargo, cambiar de detergente no previene el eccema en sí.

¿Influye el tiempo que hace en la frecuencia de los brotes de eccema?

Sí. El frío, el aire seco y la calefacción pueden resecar la piel, mientras que el calor y el sudor pueden aumentar el picor. En invierno puede ayudar aplicar el emoliente con más frecuencia y, en verano, vestir al bebé con prendas ligeras de algodón.

¿Es diferente la prevención del eccema en bebés con antecedentes familiares?

Los bebés con antecedentes familiares de eccema, asma o fiebre del heno tienen más probabilidades de desarrollar eccema. Sin embargo, la investigación no ha demostrado que hidratar la piel desde el nacimiento reduzca ese riesgo, por lo que los mismos cuidados suaves son adecuados para todos los bebés. Conocer los primeros signos permite pedir consejo y recibir apoyo cuanto antes.

Cuándo buscar más ayuda

Consulta a un profesional sanitario o farmacéutico si crees que tu bebé tiene eccema o si su piel no mejora. Un profesional sanitario puede recetar un tratamiento y, si es necesario, derivar a tu bebé a un dermatólogo. Busca atención médica urgente en el servicio de urgencias o de atención médica fuera del horario habitual de tu zona si la piel de tu bebé supura, presenta costras o ampollas, está caliente o duele, especialmente si también tiene fiebre alta o parece encontrarse mal, ya que podrían ser signos de infección.


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¿Se puede prevenir el eccema?

Si hay antecedentes de eccema en tu familia o tu bebé ya tiene algunas zonas de piel seca y con picor, es completamente natural que te preguntes cómo prevenir el eccema y evitar que tu pequeño sufra molestias.

La respuesta sincera es que no siempre se puede prevenir el eccema. Es una afección cutánea frecuente que suele estar relacionada con los genes que hereda tu bebé, así que, si aparece, no será por algo que hayas hecho o dejado de hacer.

Lo que sí puedes hacer es cuidar la piel de tu bebé con suavidad. Y, si desarrolla eccema, hay muchas medidas que pueden ayudar a reducir la frecuencia de los brotes y las molestias que causan. Nuestra guía sobre los síntomas y las causas del eccema en bebés explica cómo se desarrolla.

Cómo reducir el riesgo de eccema en recién nacidos
Los bebés tienen más probabilidades de desarrollar eccema si uno de sus progenitores o alguno de sus hermanos tiene eccema, asma o fiebre del heno. Gran parte de la investigación sobre cómo prevenir el eccema en recién nacidos se ha centrado en la hidratación diaria. Por ahora, las pruebas indican que hidratar la piel sana desde el nacimiento probablemente no previene el eccema, ni siquiera en bebés con antecedentes familiares, y podría aumentar ligeramente el riesgo de infecciones cutáneas.

Por el momento, lo mejor es optar por cuidados sencillos y suaves. Baña a tu recién nacido con agua templada y utiliza únicamente agua durante el primer mes; evita los jabones y los productos perfumados. Mantén tu hogar libre de humo de tabaco, que es perjudicial para el desarrollo de los pulmones del bebé. Si la piel de tu bebé empieza a verse seca, áspera o enrojecida, consulta a un profesional sanitario o farmacéutico.

¿La lactancia materna previene el eccema?
Se recomienda la lactancia materna, ya que ofrece numerosos beneficios tanto para los bebés como para las madres. Sin embargo, en lo que respecta específicamente al eccema, los resultados de la investigación no son concluyentes. Algunos estudios han relacionado la lactancia materna exclusiva durante los primeros 3 o 4 meses con un menor riesgo de eccema en la primera infancia, mientras que otros no han encontrado un efecto protector claro.

Esto significa que la lactancia materna no garantiza la prevención del eccema y que, si tu bebé lo desarrolla, no quiere decir que hayas hecho nada mal. Puedes encontrar más información y apoyo en nuestra guía sobre lactancia materna.

Cómo prevenir los brotes de eccema
Si tu bebé ya tiene eccema, una rutina de cuidados suave y constante puede ayudar a mantener su piel confortable. Para prevenir los brotes, lo más importante es mantener la piel hidratada y evitar aquello que la irrite. Los emolientes ayudan a retener la humedad en la piel y pueden contribuir a prevenir las zonas inflamadas. Intenta aplicarlos al menos dos veces al día, incluso cuando la piel de tu bebé parezca haber mejorado.

Algunos cambios cotidianos también pueden ayudar:

Lava a tu bebé con un emoliente en lugar de jabón y utiliza agua templada, no caliente, para el baño.

Elige productos sin perfume y viste a tu bebé con ropa suave de algodón y utiliza sábanas de algodón, en lugar de lana u otros tejidos ásperos.

Procura que tu bebé esté a una temperatura agradable, ya que el exceso de calor y la sudoración pueden empeorar el picor.

Observa qué parece desencadenar los brotes —por ejemplo, un detergente nuevo para la ropa— e intenta evitar los factores que provocan irritación de forma recurrente.

Si crees que algún alimento puede estar influyendo, consulta a un profesional sanitario antes de eliminarlo de la dieta de tu bebé. Nuestra guía sobre el eccema y las alergias en lactantes explica cómo pueden estar relacionados.

Cómo evitar que un brote de eccema empeore
Cuando aparece un brote, es natural preguntarse cómo evitar que el eccema se extienda. El eccema no es contagioso, por lo que no se transmite de una persona a otra. Sin embargo, rascarse puede aumentar la inflamación de la piel con picor y facilitar la entrada de bacterias. El objetivo es calmar el brote cuanto antes, antes de que empeore.

Mantener las uñas de tu bebé cortas y probar a ponerle manoplas antiarañazos puede ayudar a proteger su piel. Empieza a aplicar las cremas o el tratamiento que haya recetado un profesional sanitario en cuanto aparezca un brote, sigue utilizando el emoliente y evita que la piel entre en contacto con jabones, productos perfumados y otros irritantes. En nuestra guía sobre cómo tratar el eccema de tu bebé encontrarás más información para aliviar el picor y controlar los síntomas

Cómo evitar que el eccema vuelva a aparecer
Cuando por fin la piel de tu bebé vuelve a estar bien, es tentador tomarse un merecido descanso de la rutina. Sin embargo, la piel propensa al eccema puede seguir perdiendo humedad con facilidad, por lo que mantener la hidratación diaria es una de las formas más sencillas de ayudar a reducir las probabilidades de que el eccema reaparezca.

En muchos niños, el eccema mejora a medida que crecen. Hasta entonces, mantener una rutina constante y prestar atención a los factores que parecen desencadenar los brotes puede ayudar a que la piel de tu bebé esté lo más confortable posible.

Preguntas frecuentes

¿Puede reaparecer el eccema después de haber desaparecido por completo?

Sí. El eccema suele aparecer y desaparecer, y puede volver a brotar después de un largo periodo sin síntomas. Por eso, muchos padres mantienen una sencilla rutina de hidratación incluso cuando la piel de su bebé parece estar bien.

¿Cuál es la mejor edad para empezar a cuidar la piel y prevenir el eccema?

No se ha demostrado que hidratar la piel sana prevenga el eccema a ninguna edad. Un cuidado suave, utilizando únicamente agua templada durante el primer mes, es adecuado para todos los recién nacidos. Si tu bebé desarrolla sequedad cutánea o eccema, un profesional sanitario puede aconsejarte sobre el uso de emolientes.

¿Cambiar de detergente puede ayudar a prevenir los brotes de eccema?

Puede ayudar si un detergente concreto parece irritar la piel de tu bebé, ya que los detergentes para la ropa son un desencadenante frecuente. Una buena opción para empezar es elegir un detergente sin perfume. Sin embargo, cambiar de detergente no previene el eccema en sí.

¿Influye el tiempo que hace en la frecuencia de los brotes de eccema?

Sí. El frío, el aire seco y la calefacción pueden resecar la piel, mientras que el calor y el sudor pueden aumentar el picor. En invierno puede ayudar aplicar el emoliente con más frecuencia y, en verano, vestir al bebé con prendas ligeras de algodón.

¿Es diferente la prevención del eccema en bebés con antecedentes familiares?

Los bebés con antecedentes familiares de eccema, asma o fiebre del heno tienen más probabilidades de desarrollar eccema. Sin embargo, la investigación no ha demostrado que hidratar la piel desde el nacimiento reduzca ese riesgo, por lo que los mismos cuidados suaves son adecuados para todos los bebés. Conocer los primeros signos permite pedir consejo y recibir apoyo cuanto antes.

Cuándo buscar más ayuda

Consulta a un profesional sanitario o farmacéutico si crees que tu bebé tiene eccema o si su piel no mejora. Un profesional sanitario puede recetar un tratamiento y, si es necesario, derivar a tu bebé a un dermatólogo. Busca atención médica urgente en el servicio de urgencias o de atención médica fuera del horario habitual de tu zona si la piel de tu bebé supura, presenta costras o ampollas, está caliente o duele, especialmente si también tiene fiebre alta o parece encontrarse mal, ya que podrían ser signos de infección.

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18 Gallagher Dr, Hamilton,
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