
Durante el primer mes de vida parece que el recién nacido solo duerme, come y llora, pero lo cierto es que ya en estas 4 primeras semanas va avanzando en su desarrollo. Descubre cómo es el primer mes de tu bebé.
Los recién nacidos pesan entre 2,8 y 3,8 kilos al nacer. En los primeros días tras el parto pierden en torno a un 10% de su peso corporal y no empiezan a recuperarlo hasta 10 días después. Por eso, hacia el final de este mes su peso está entre 3,5 y 4,5 kilos.
En cuanto a su altura, miden en torno a 50 cm y crecen entre 3 y 4 cm en este primer mes.
Sus primeros días son fundamentales para adaptarse al nuevo ambiente. Tienen que aprender a respirar, succionar, llorar, dormir, etc. Todo es nuevo para ellos, por lo que los primeros días pueden ser más complicados hasta que van cogiendo un ritmo regular. Para ayudarle, es fundamental seguir unas rutinas y horarios en lo posible, aunque respetando la alimentación a demanda.
La cabeza del neonato es grande y pesa mucho y, como no tiene fuerza en el cuello, no puede sostenerla, por lo que debes cogerla con mucho cuidado y sostenerla siempre con una mano. Su piel es traslúcida y se notan sus venas y es posible que nazca con la cara muy roja del esfuerzo del parto.
No ve con nitidez ni distingue bien objetos alejados más de 25 cm. Además, distingue mejor los colores blanco, negro y rojo.
El bebé nace con una serie de reflejos primarios que son fundamentales para su desarrollo. Los más importantes son:
Si hacia el final del primer mes observas estos signos, debes consultar con su profesional de pediatría:
Los bebés se comunican con sus padres desde que nacen por medio de sus gestos, sus grititos y el llanto. En este primer mes emiten sonidos muy guturales y, hacia la cuarta semana de vida, puede empezar a hacer un sonido parecido a “aj”.
Durante estas primeras semanas los bebés duermen entre 16 y 20 horas al día, pero no seguidas. Lo habitual es que se despierten cada 2 horas para comer, aunque algunos comen más a menudo y otros pueden aguantar hasta 3 horas seguidas durmiendo.
Durante el embarazo dormía de día y estaba más despierto de noche, por lo que no sigue los ciclos de día y noche de los adultos. Hasta que no pasen unas semanas no empezará a respetar los ciclos de sueño y vigilia marcados por la luz y la oscuridad. Para ayudarle es bueno que por el día duerma con más luz y ruidos y por la noche a oscuras y en silencio.
No te extrañes si hace muchos ruidos al dormir o su respiración se corta durante unos segundos, es normal en bebés. Y es que los adultos hacemos 20 respiraciones al minuto y los niños entre 40 y 60, por eso respiran tan rápido y agitadamente.
Tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) como las asociaciones de pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva en sus primeros 6 meses de vida ya que es el mejor alimento para el pequeño.
Pero si no puedes o no quieres, puedes optar por leches de fórmula para lactantes de inicio de vaca o de cabra y el biberón.
Tanto si el bebé es alimentado con lactancia materna como con lactancia artificial, hay que respetar la alimentación a demanda, es decir, dar de comer al bebé cuando lo pida, sin horarios fijos.
Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.
Nieto, Marianela; Hernández, Manuela (2009), Ya estoy en casa. Preguntas y respuestas clave para el cuidado del bebé. Eduforma.
Stoppard, Dra. Miriam (2006), Padres primerizos, Barcelona, Pearson.
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