
A muchos padres les da miedo que su hijo se confunda si se le habla en dos idiomas diferentes desde bebé, pero lo cierto es que es el mejor método para que el niño pueda ser bilingüe de verdad.
Los estudios sobre neurodesarrollo confirman que los bebés tienen la capacidad de aprender hasta 5 idiomas a la vez y, de hecho, les costará mucho menos esfuerzo si se les enseña desde bebés que si empiezan más tarde.
Las investigaciones demuestran que las conexiones neurológicas del cerebro del bebé aumentan si se le expone a más de una lengua a la vez. Estas conexiones facilitan su aprendizaje de varios idiomas, pero también otras capacidades intelectuales.
Esta estimulación temprana en varios idiomas a la vez facilitará el posterior aprendizaje de otros idiomas y enseñanzas, favoreciendo la educación del pequeño.
El cerebro de los niños es como una esponja y tiene una gran plasticidad hasta los 7 años, por lo que hay que aprovechar esa ventana para enseñarle otros idiomas. Sin embargo, a partir de esta edad pierde su plasticidad y el niño deberá hacer un mayor esfuerzo para aprender otro lenguaje.
Por lo tanto, la mejor edad para enseñar otra lengua al bebé es entre los 0 y los 4 años. A estas edades, los niños tienen una gran capacidad, asimilan la lengua de una manera intuitiva y sin esfuerzo, por lo que pueden aprender una segunda, e incluso una tercera lengua, con la misma facilidad que la lengua materna.
Por este motivo, cuanto antes esté un bebé expuesto a otros idiomas mayor facilidad para aprender de manera natural, sin esfuerzo y logrando una perfecta pronunciación.
Siempre se ha dicho que el vocabulario de un niño bilingüe es más limitado que el de un niño monolingüe, pero esto es cierto solo en parte. Es verdad que hacia los 3 años el niño que sabe dos idiomas tendrá menos vocabulario en cada idioma que un niño que solo hable ese idioma, pero, si juntamos ambos lenguajes, sabrá más palabras en total. Además, esas diferencias desparecen en poco tiempo y, hacia los 6 años, sabe el mismo vocabulario en cada idioma que cualquier otro niño que solo sepa un idioma.
Por otra parte, se dice que el bilingüismo ralentiza la adquisición del lenguaje y que los niños bilingües tardan más en empezar a hablar ya que su cerebro tiene que elegir entre la palabra de un lenguaje o del otro. Sin embargo, este problema desaparece también en poco tiempo y, como hemos visto, a cambio habrá ganado muchos beneficios al haber estimulado su cerebro desde bebé.
La mejor forma de enseñar inglés a un bebé es que uno de los progenitores, si tiene buen nivel en este idioma, le hable siempre en inglés.
Si no es así, se puede recurrir a otros métodos para que su cerebro se vaya haciendo a los sonidos y palabras en otro idioma. Por ejemplo, ponerle canciones y dibujos animados en inglés. Se debe comenzar usando canciones muy simples que tengan pocas palabras, repitiéndolas muchas veces acompañadas de gestos que vayan explicando el significado de cada palabra. La repetición es fundamental para aprender un idioma.
Además, se debe hacer de forma lúdica y nunca forzando al niño, por lo que los juegos son una buena manera de enseñar inglés.
Cuando tenga 3 años, puedes recurrir a las aplicaciones educativas en inglés que se basan en los sonidos y la repetición.
Los niños aprenden mucho visualmente, por lo que también es buena idea buscar videos educativos con canciones, cuentos o juegos. Elige videos sencillos.
Fuentes:
Byers-Heinlein K, Lew-Williams C. Bilingualism in the Early Years: What the Science Says. Learn Landsc. 2013 Fall;7(1):95-112.
Goetz PJ. The effects of bilingualism on theory of mind development. Bilingualism: Language and Cognition. 2003;6(1):1–15. doi: 10.1017/S1366728903001007.
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