
La leche de continuación es un tipo de fórmula infantil diseñada para bebés a partir de los 6 meses de edad, cuando comienzan a incluir alimentos sólidos en su dieta. Es diferente de la leche de inicio, que se usa desde el nacimiento, y de la leche de crecimiento, que es para niños mayores de 1 año. Descubre sus características y cómo elegir la mejor para tu peque.
La leche de continuación es una leche de fórmula que se obtiene a partir de la leche de otros mamíferos, pero modificándola para adaptarla a las necesidades del bebé de 6 a 12 meses. Hasta hace unos años, lo habitual es que se usara leche de vaca, sin embargo, hay otras fuentes totalmente aptas para su desarrollo, como la leche de cabra. Se busca que la leche de continuación se parezca lo más posible a la leche materna y tiene un contenido en proteínas superior a lo que el bebé de 0 a 6 meses puede asimilar.
También tiene un contenido más elevado de hierro, vitaminas y minerales que la leche de inicio, ya que a partir de los 6 meses las reservas de hierro del bebé comienzan a disminuir y hay que incluir más hierro en la dieta del peque a través de la leche y de los alimentos sólidos que comienza a comer.
Contiene proteínas, carbohidratos y grasas adaptadas para las necesidades nutricionales del bebé en esta etapa.
Está diseñada para adaptarse al sistema digestivo en desarrollo del bebé. Puede incluir ácidos grasos esenciales (DHA y ARA), prebióticos y/o probióticos.
Hay que tener en cuenta que esta leche complementa la alimentación sólida, no la sustituye. Si la lactancia materna es posible, sigue siendo la mejor opción. Sin embargo, la leche de continuación se recomienda cuando no se puede amamantar o se opta por un suplemento.
Según el BOE, los requisitos que ha de tener las leches de continuación son los siguientes:
Elegir la mejor leche de continuación requiere considerar varios factores relacionados con las necesidades específicas del bebé y las recomendaciones médicas:
– Hierro, ya que es esencial para prevenir la anemia, más habitual desde los 6 meses si no se sigue una dieta rica en hierro.
– DHA y ARA: ácidos grasos importantes para el desarrollo cerebral y visual.
– Prebióticos y probióticos: ayudan a la salud digestiva y al fortalecimiento del sistema inmunológico. Pueden ser añadidos o naturales.
– Vitaminas y Minerales: verifica que tenga un buen equilibrio de vitaminas (A, C, D, E) y minerales como calcio (esencial para los huesos y los dientes) y zinc (que favorece el crecimiento).
– No debe contener jarabe de glucosa, maltodextrinas ni similares.
– Es normal que contengan aceites vegetales como nabina, girasol o palma. Necesitan añadirlos para que se parezcan más a la leche materna. No te preocupes que no son peligrosos ni perjudiciales para el bebé.
Siempre observa cómo reacciona el bebé a la nueva leche (digestión, patrones de sueño, estado de ánimo) y consulta con el pediatra si notas algo inusual.
Fabricada en Nueva Zelanda por:
Dairy Goat Co-operative (N.Z.) Limited.
18 Gallagher Dr, Hamilton,
New Zealand.