
Si por el motivo que sea no puedes amamantar a tu bebé, puedes optar por darle el biberón con leche materna extraída o con leche de fórmula. Algunos bebés no tendrán problema alguno en aceptar el biberón, mientras que a otros habrá que alentarles un poquito.
Consulta nuestro artículo El biberón y otros accesorios para la alimentación del bebé para saber qué utensilios necesitarás si te decides a darle biberón.
En cuanto hayas esterilizado el biberón y preparado la leche, comprueba la temperatura del biberón echando un poco de leche sobre la parte interior de tu muñeca. Si te parece muy caliente al contacto con tu piel, pon el biberón bajo un chorro de agua fría.
Después, siéntate cómodamente y acurruca a tu bebé. Es mejor para ellos estar ligeramente inclinados para que si tragan algo de aire pueda volver a salir. Esto les facilitará el eructo.
Desliza la tetina dentro de la boca mientras mantienes el biberón en un ángulo en el que siempre haya leche en la tetina (esto impedirá que tu bebé trague aire). Ahora disfruta de la intimidad que se siente en este momento tan especial.
Si tu bebé deja de succionar de golpe o cuando lleve la mitad del biberón, colócalo en vertical y mira a ver si quiere eructar ((echa un vistazo a nuestro artículo «Haz eructar a tu bebé»). Cuando haya eructado, continúa alimentándole hasta que se acabe el biberón. Cuando acabe, si aún queda algo de leche, deséchala.

Notarás que tu bebé tiene su propia personalidad y te hará entender si está lleno, cansado o necesita dormir. Puedes percibir que está lleno si empieza a comer más despacio, si separa la cabeza o si se queda medio dormido entre intervalos de succión. Habrá una guía en tu leche de fórmula que te indique la cantidad que deberías usar, pero puede que necesites más o menos en función de tu bebé. Cada bebé es un mundo y algunos días puede que esté muy hambriento y otros que tenga menos apetito.
Fabricada en Nueva Zelanda por:
Dairy Goat Co-operative (N.Z.) Limited.
18 Gallagher Dr, Hamilton,
New Zealand.